El maletilla
Arríen la bandera de la plaza,
apaguen ese sol que arriba arde,
que yo no quiero ver qué es lo que pasa
si sale el tercer toro de la tarde.
Quisiera no mirarlo y ya le veo,
oculto entre la gente al chavalillo
que sueña con la gloria del toreo
y ciego va a saltar,
va a saltar hasta el anillo.
Por Dios, señor presidente,
por Dios no saque el pañuelo,
que aunque el chiquillo es valiente
pué haber un día de duelo.
Se lo están pidiendo a usía
cuando el miedo las agobia
dos mujeres aflijías,
una madre y una novia,
ay, que cuchillo de dolor,
por Dios señor presidente,
por Dios no saque el pañuelo.
Sonó el clarín y el toro está en la arena
y al ruedo se ha tirao el maletílla,
que empieza temerario la faena
citándolo en un pase de rodillas.
La plaza es un fanal de azul y oro
y un grito lo rajó como un cuchillo
y al ver entre los cuernos de aquel toro
vencío por la muerte el chavalillo.
Por qué señor presidente,
por qué, por qué sacó usté el pañuelo,
la sangre de aquel valiente sembró,
sembró un clavel en el suelo.
Y están viendo su agonía
cuando el miedo las agobia
dos mujeres doloridas,
una madre y una novia,
ay, que cuchillo de hielo,
por qué, señor presidente, por qué sacó usted el pañuelo.
apaguen ese sol que arriba arde,
que yo no quiero ver qué es lo que pasa
si sale el tercer toro de la tarde.
Quisiera no mirarlo y ya le veo,
oculto entre la gente al chavalillo
que sueña con la gloria del toreo
y ciego va a saltar,
va a saltar hasta el anillo.
Por Dios, señor presidente,
por Dios no saque el pañuelo,
que aunque el chiquillo es valiente
pué haber un día de duelo.
Se lo están pidiendo a usía
cuando el miedo las agobia
dos mujeres aflijías,
una madre y una novia,
ay, que cuchillo de dolor,
por Dios señor presidente,
por Dios no saque el pañuelo.
Sonó el clarín y el toro está en la arena
y al ruedo se ha tirao el maletílla,
que empieza temerario la faena
citándolo en un pase de rodillas.
La plaza es un fanal de azul y oro
y un grito lo rajó como un cuchillo
y al ver entre los cuernos de aquel toro
vencío por la muerte el chavalillo.
Por qué señor presidente,
por qué, por qué sacó usté el pañuelo,
la sangre de aquel valiente sembró,
sembró un clavel en el suelo.
Y están viendo su agonía
cuando el miedo las agobia
dos mujeres doloridas,
una madre y una novia,
ay, que cuchillo de hielo,
por qué, señor presidente, por qué sacó usted el pañuelo.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home